martes, 17 de junio de 2014

Fantasía





Rendida por el cansancio te dejas caer sobre la mullida cama.
Poco a poco tus ojos comienzan a cerrarse dejándote llevar hacia un mundo de mascaras y encajes.

Te despiertas entre sueños, escuchando una débil sinfonía de fondo.
 Hipnotizada por la dulce melodía, te levantas de la elegante cama, y con paso ligeros sigues las notas, recorriendo puertas y largos pasillos, a medida que avanzas la música se hace más fuerte. Te paras ante la entrada, de una gran puerta con temor giras despacio el pomo esperando encontrar la hipnótica melodía, pero solo te encuentras con unos grandes ojos verdes mirándote fijamente.
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Sorprendida ante tu reflejo, tocas la suave tela del vestido, el elegante tocado, el bello collar de diamantes verdes que posa sobre tu blanco cuello.

-­­Ni el vestido, ni las joyas pueden llegar a ser tan bellas como tú, Gabriel.
Escuchas detrás de ti una voz grave, y como unas manos fuertes te agarran por la cintura atrayéndote más hacia él. Sientes como sus labios cálidos besan tu cuello.

-¿Sabes, por qué elegí este vestido negro para ti, Gabryel?
- No.- Un no apenas convertido en susurro sale de tus labios.
-Porque el negro resalta la blancura de tu piel. ¿Y, por qué elegí ese collar para ti?
Su olor, su voz, todo de él te va atrapando cada ve más hacia una oscuridad poderosa.
-No.- De nuevo ese débil susurro.
-Por qué el verde de los diamantes hacen juego con tus hermosos ojos.

Palpas como el peligro esta cada vez más cerca, notas como la oscuridad te ha invadido por completo. Te vuelves hacia esa peligrosa voz, encontrándote con un perfecto y hermoso rostro de ojos azules, con sus labios entre abiertos incitados para ser  probados.

Deseosa de volver a sentir sus labios por todo tu cuello, dejas expuesto tu delicado cuello antes sus labios, deleitándote cierras los ojos para sentir su suaves besos ,recorriéndote. De repente notas como si dos pequeñas agujas penetran en tu cuello, provocando que tus ojos se abran asustados inesperadamente, buscando una salida.
Sobresaltada te despiertas del placido sueño.
Notas un dolo intenso en el cuello, con cuidado te acaricias notando dos pequeños orificios, extrañada miras en un espejo la rareza de esas marcas, viendo como dos gotas de sangre manan de los orificios.

                                      ¿Fantasía o realidad?


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