viernes, 13 de junio de 2014

Mortalidad



Te ocultas entre las oscuras sombras de la noche, esperando ansioso a una ingenua victima de la que poder saciar tu sed.

Todos tus sentidos se ponen alerta, cuando escuchas el pulso acelerado, de un corazón asustado.
Sientes como su sangre se agolpa, en su hermoso cuello blanco, percibes el miedo que emana de su delicada piel de porcelana. Sin ser consciente del peligro que corre a cada paso que da más hacia ti.

¿Pero… acaso la puedes salvarla de ti mismo?

En un descuido de ella apareces, de entre las sombras. Aterrorizada y algo desconfiada por la inesperada aparición, aunque a la vez atraída e hipnotizada, por tus artes de caballero enmascarado.

Sin saber la amenaza que tú eres para ella.

Sin poder controlar tus impulsos de depredador tus ojos, se mueven nerviosamente por la vena de su bello cuello, tus colmillos blancos y afilados como agujas se alargan en señal de deseo.

Quedando seducida totalmente, por tu belleza y encanto sin saber que esta cayendo en la trampa, de tu peligroso juego.

Muy lentamente tus labios, tocan su cuello introduciéndoles tus afilados colmillos.
Ella siente como, un dolor punzante le atraviesa su hermosa piel y como un hilo de sangre, cae por su cuello manchando, así el escote de su precioso corsé negro.

                                Bienvenida a la inmortalidad eterna.

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