sábado, 21 de marzo de 2015

Soledad



                 
Me ahogo en mi propia soledad, condenado a vivir eternamente solo, sin más compañía que mi agonía.

Viajando solo, dejando pasar el tiempo, viendo como la gente que pasa a mí alrededor envejece año tras año, marchitándome.
Evitando el afecto hacia personas, que podrían darme de nuevo la vida, que perdí para no tener que sufrir su lenta e irreparable muerte.

He tenido el placer de recorrer mundo, contemplando como va cambiando las costumbres, las ideas, como avanza la historia, la vida de las personas.

Mientras mi vida no avanza, reviviendo de los sueños de otras personas para poder sentirme vivo, apreciando esa agradable ilusión parada en un pasado de bonitos recuerdos y momentos felices, compartidos de fantasmas lejanos atormentados, por mi pena, sin querer dejarlos ir, reteniéndolos en mis pensamientos atrapados por mi egoísmo.

          Sin querer vivir, sin poder morir, condenado a vivir eternamente.

Anhelacion



Ya no late mi corazón rítmicamente. No ay latido, solo silencio.
No siento el glacial frío del otoño, y los dulces rayos del sol dejan huellas sobre mi pálida piel.

Mis mejillas ya no, se ruborizan ante el halago de un caballero.
Mi piel ha dejado de ser calida, para transformarse en un bloque de hielo frío, y duro tan resistente, como el más bello diamante.

Mis ojos hace tiempo que dejaron de cerrarse, para rendirse en la mas absoluta oscuridad, de mis placidos sueños.

Mis colmillos se han transformado en un arma mortal, capaz de matar al más valiente guerrero, con tan solo un mordisco.

Por más que beba, no hay agua mas pura que calme si sed.
Escucho como la llamada de la sangre acude a mis oídos, como mi sedienta garganta me quema ante la idea de la dulce y roja sangre corriendo dentro de mí.

Más aquí estoy maldiciendo lo que soy, anhelando lo que fui, y nunca más podré ser.




                                                                                  

viernes, 20 de marzo de 2015

Mientras muere el amor

Besos, caricias, suspiros, gemidos, mordiscos, arañazos, cosquilleos, sonrisas, palabras...

Es curioso todo lo que podemos llegar a sentir o hacer, cuando nos estamos acostando con alguien.
En ese momento tan intimo, en ese intercambio de miradas sin brillo, besos vacios, caricias que no calientan, sonrisas tristes, y palabras, muchas palabras que en un momento dado decimos, a sabiendas que son mentira que lo decimos para que, la otra persona no se sienta mal, se sienta querido, un querer falso, un querer amargo que a veces dura muy poco, y sin quererlo nos lo creemos. Porque en ese momento buscamos, un querer falso, un querer fugaz, para así no tener que intimar, y evitar que nos hagan daño.

Nos creemos todo los besos apasionados, las palabras bonitas, los suspiros, los gemidos fingidos, las caricias que queremos que nos den ese calor que buscamos, y aunque no se quiera reconocer, mariposas, queremos sentir ese cosquilleo, ese aleteo verdadero, que tan pocas veces sentimos. Porque cuando nos acostamos con alguien, no con alguien querido, si no con alguien que ni nos acordamos de su nombre porque ni te interesa, pensamos que cuando nos besa sentimos mariposas, o algo dentro de nosotros. Pero la triste realidad es que, no son mariposas, no es nada, solo un poco de nervios acompañados de un poco de valentía. 

Valentía que posiblemente nos lo ha dado el alcohol. 

¿Y después, que recibimos? Un gran silencio incomodo, o muy rara vez ese comportamiento de no novios, el ponerse hablar de sus vidas, como si alguno le importara lo mas mínimo, o lo más divertido de la situación esas cosquillas que te hacen mientras, te apoyas sobre su hombro, mientras habláis o solo miráis el infinitivo. Momentos vacios, sin vida, sin nada, solo dos desconocidos que fingen conocerse, para que el sexo no sea tan frio ni sucio.

 Y mientras tanto, esas mariposas van muriendo poco a poco, como va muriendo el amor.

viernes, 20 de junio de 2014

Tiempo




¿Cómo ir más rápida que las manivelas del reloj? Sabiendo que en cualquier momento la muerte me estará asechando.

Tic-Tac-Tic-Tac-Tic-Tac-Tic-Tac-Tic-Tac-Tic-Tac- Tic-Tac-Tic-Tac-Tic-Tac- Tic-Tac

Suena constantemente en mi cabeza, recordándome que mi tiempo se agota.
Temiendo, no poder ver por última vez su hermoso rostro, sin poder sentir sus gélidas manos, sobre mi cuerpo por última vez, sin poder saborear sus duros labios sobre los míos, por última vez, sin poder escuchar su dulce risa, sin poder oler su aditivo aroma por última vez.

Tic-Tac-Tic-Tac-Tic-Tac-Tic-Tac-Tic-Tac-Tic-Tac- Tic-Tac-Tic-Tac-Tic-Tac- Tic-Tac

Suena de nuevo en mi cabeza, avisándome de nuevo del poco tiempo que me queda.
Con temor miro hacia el horizonte y allí veo a mi verdugo esperando pacientemente a mi ejecución con sus brillantes rayos.

Tic-Tac-Tic-Tac-Tic-Tac-Tic-Tac-Tic-Tac-Tic-Tac- Tic-Tac-Tic-Tac-Tic-Tac- Tic-Tac
De nuevo suena en mi cabeza mas deprisa, mas fuerte, ya queda menos para el final.

Tic-Tac-Tic-Tac-Tic-Tac ¡Silencio! Tic-Tac-Tic-Tac-Tic-Tac -Tic-Tac-Tic-Tac-Tic
¡Oscuridad! Tic-Tac-Tic-Tac-Tic-Tac- Tic-Tac-Tic-Tac-Tic-Tac-Tic-Tac-Tic-Tac-Tic

Siento como unos brazos duros me rodean la cintura con fuerza, y se que estoy a salvo por un día mas.

                    Un día mas que e burlado a mi verdugo.

martes, 17 de junio de 2014

Fantasía





Rendida por el cansancio te dejas caer sobre la mullida cama.
Poco a poco tus ojos comienzan a cerrarse dejándote llevar hacia un mundo de mascaras y encajes.

Te despiertas entre sueños, escuchando una débil sinfonía de fondo.
 Hipnotizada por la dulce melodía, te levantas de la elegante cama, y con paso ligeros sigues las notas, recorriendo puertas y largos pasillos, a medida que avanzas la música se hace más fuerte. Te paras ante la entrada, de una gran puerta con temor giras despacio el pomo esperando encontrar la hipnótica melodía, pero solo te encuentras con unos grandes ojos verdes mirándote fijamente.
­­
Sorprendida ante tu reflejo, tocas la suave tela del vestido, el elegante tocado, el bello collar de diamantes verdes que posa sobre tu blanco cuello.

-­­Ni el vestido, ni las joyas pueden llegar a ser tan bellas como tú, Gabriel.
Escuchas detrás de ti una voz grave, y como unas manos fuertes te agarran por la cintura atrayéndote más hacia él. Sientes como sus labios cálidos besan tu cuello.

-¿Sabes, por qué elegí este vestido negro para ti, Gabryel?
- No.- Un no apenas convertido en susurro sale de tus labios.
-Porque el negro resalta la blancura de tu piel. ¿Y, por qué elegí ese collar para ti?
Su olor, su voz, todo de él te va atrapando cada ve más hacia una oscuridad poderosa.
-No.- De nuevo ese débil susurro.
-Por qué el verde de los diamantes hacen juego con tus hermosos ojos.

Palpas como el peligro esta cada vez más cerca, notas como la oscuridad te ha invadido por completo. Te vuelves hacia esa peligrosa voz, encontrándote con un perfecto y hermoso rostro de ojos azules, con sus labios entre abiertos incitados para ser  probados.

Deseosa de volver a sentir sus labios por todo tu cuello, dejas expuesto tu delicado cuello antes sus labios, deleitándote cierras los ojos para sentir su suaves besos ,recorriéndote. De repente notas como si dos pequeñas agujas penetran en tu cuello, provocando que tus ojos se abran asustados inesperadamente, buscando una salida.
Sobresaltada te despiertas del placido sueño.
Notas un dolo intenso en el cuello, con cuidado te acaricias notando dos pequeños orificios, extrañada miras en un espejo la rareza de esas marcas, viendo como dos gotas de sangre manan de los orificios.

                                      ¿Fantasía o realidad?


viernes, 13 de junio de 2014

Mortalidad



Te ocultas entre las oscuras sombras de la noche, esperando ansioso a una ingenua victima de la que poder saciar tu sed.

Todos tus sentidos se ponen alerta, cuando escuchas el pulso acelerado, de un corazón asustado.
Sientes como su sangre se agolpa, en su hermoso cuello blanco, percibes el miedo que emana de su delicada piel de porcelana. Sin ser consciente del peligro que corre a cada paso que da más hacia ti.

¿Pero… acaso la puedes salvarla de ti mismo?

En un descuido de ella apareces, de entre las sombras. Aterrorizada y algo desconfiada por la inesperada aparición, aunque a la vez atraída e hipnotizada, por tus artes de caballero enmascarado.

Sin saber la amenaza que tú eres para ella.

Sin poder controlar tus impulsos de depredador tus ojos, se mueven nerviosamente por la vena de su bello cuello, tus colmillos blancos y afilados como agujas se alargan en señal de deseo.

Quedando seducida totalmente, por tu belleza y encanto sin saber que esta cayendo en la trampa, de tu peligroso juego.

Muy lentamente tus labios, tocan su cuello introduciéndoles tus afilados colmillos.
Ella siente como, un dolor punzante le atraviesa su hermosa piel y como un hilo de sangre, cae por su cuello manchando, así el escote de su precioso corsé negro.

                                Bienvenida a la inmortalidad eterna.