Rendida por el cansancio te dejas
caer sobre la mullida cama.
Poco a poco tus ojos comienzan a
cerrarse dejándote llevar hacia un mundo de mascaras y encajes.
Te despiertas entre sueños,
escuchando una débil sinfonía de fondo.
Hipnotizada por la dulce melodía, te levantas
de la elegante cama, y con paso ligeros sigues las notas, recorriendo puertas
y largos pasillos, a medida que avanzas la música se hace más fuerte. Te paras
ante la entrada, de una gran puerta con temor giras despacio el pomo esperando
encontrar la hipnótica melodía, pero solo te encuentras con unos grandes ojos
verdes mirándote fijamente.
Sorprendida ante tu reflejo, tocas
la suave tela del vestido, el elegante tocado, el bello collar de diamantes
verdes que posa sobre tu blanco cuello.
-Ni el vestido, ni las joyas
pueden llegar a ser tan bellas como tú, Gabriel.
Escuchas detrás de ti una voz
grave, y como unas manos fuertes te agarran por la cintura atrayéndote más
hacia él. Sientes como sus labios cálidos besan tu cuello.
-¿Sabes, por qué elegí este
vestido negro para ti, Gabryel?
- No.- Un no apenas convertido en
susurro sale de tus labios.
-Porque el negro resalta la
blancura de tu piel. ¿Y, por qué elegí ese collar para ti?
Su olor, su voz, todo de él te va
atrapando cada ve más hacia una oscuridad poderosa.
-No.- De nuevo ese débil susurro.
-Por qué el verde de los diamantes
hacen juego con tus hermosos ojos.
Palpas como el peligro esta cada
vez más cerca, notas como la oscuridad te ha invadido por completo. Te vuelves
hacia esa peligrosa voz, encontrándote con un perfecto y hermoso rostro de ojos
azules, con sus labios entre abiertos incitados para ser probados.
Deseosa de volver a sentir sus
labios por todo tu cuello, dejas expuesto tu delicado cuello antes sus labios,
deleitándote cierras los ojos para sentir su suaves besos ,recorriéndote. De
repente notas como si dos pequeñas agujas penetran en tu cuello, provocando que
tus ojos se abran asustados inesperadamente, buscando una salida.
Sobresaltada te despiertas del
placido sueño.
Notas un dolo intenso en el
cuello, con cuidado te acaricias notando dos pequeños orificios, extrañada
miras en un espejo la rareza de esas marcas, viendo como dos gotas de sangre
manan de los orificios.
¿Fantasía
o realidad?