sábado, 21 de marzo de 2015

Anhelacion



Ya no late mi corazón rítmicamente. No ay latido, solo silencio.
No siento el glacial frío del otoño, y los dulces rayos del sol dejan huellas sobre mi pálida piel.

Mis mejillas ya no, se ruborizan ante el halago de un caballero.
Mi piel ha dejado de ser calida, para transformarse en un bloque de hielo frío, y duro tan resistente, como el más bello diamante.

Mis ojos hace tiempo que dejaron de cerrarse, para rendirse en la mas absoluta oscuridad, de mis placidos sueños.

Mis colmillos se han transformado en un arma mortal, capaz de matar al más valiente guerrero, con tan solo un mordisco.

Por más que beba, no hay agua mas pura que calme si sed.
Escucho como la llamada de la sangre acude a mis oídos, como mi sedienta garganta me quema ante la idea de la dulce y roja sangre corriendo dentro de mí.

Más aquí estoy maldiciendo lo que soy, anhelando lo que fui, y nunca más podré ser.




                                                                                  

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